sábado, 24 de septiembre de 2011

Eco y sombra

Cada golpe desplaza: eco y sombra
reloj de piedra
vertigo de estrellas que temen al infinito
oscilan como hojas en el espacio
piedra espacial
hormigas,
corrientes invisibles.

viernes, 3 de junio de 2011

Santa Teresa de Jesús (1515-1582)

La semilla del barroco naciendo en el cambio de actitud: pasión, religión, entrega universal...

Santa Teresa de Jesús
(1515-1582)

Versos nacidos del fuego del amor de dios

Vivo sin vivir en mí.
Y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Glosa

Aquesta divina unión,
del amor con que yo vivo,
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi corazón:
mas causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay! ¡qué larga es esta vida,
qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros,
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay! ¡qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
y si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quítame Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.


Sólo con la confianza
vivo de que he de morir;
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza:
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida no seas molesta,
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte:
venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.


Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es perderte a ti,
para mejor a Él gozarle?
quiero muriendo alcanzarle,
pues a Él sólo es al que quiero,
que muero porque no muero.


El pez que del agua sale
aun de alivio no carece;
a quien la muerte padece:
al fin la muerte le vale:
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero?
que muero porque no muero.

Cuando me empiezo a aliviar
viéndote en el Sacramento,
me hace más sentimiento
el no poderte gozar:
todo es para más penar,
por no verte como quiero,
que muero porque no muero.


Cuando me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
viendo que puedo perderte,
se me dobla mi dolor:
viviendo en tanto pavor,
y esperando como espero,
que muero porque no muero.


Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida,
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte:
mira que muero por verte,
y vivir sin ti no puedo,
que muero porque no muero.


Lloraré mi muerte ya,
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios! ¿cuándo será?
Cuando yo diga de vero,
que muero porque no muero.

lunes, 5 de julio de 2010

Hernán González de Eslava (1534-1601)

Columna de cristal perfecta... que sostiene a la poesía novohispana en sus primeras perlas orientales...

Columna de cristal, dorado techo,
dos soles y dos corales
que alumbran a las perlas orientales
a quien el mundo todo ha de dar pecho.

Atrás deja la nieve el blanco pecho
y más atrás el medio de mis males:
¡ay, pecho guarnecido en pedernales!,
¿por qué, pues sois mi bien, mal me habéis hecho?

La piedra cava el agua y la enternece,
y halla en vos la viva que yo vierto
tal alta propiedad, que os endurece.

Vos, pecho, estáis cerrado, el mío abierto,
en mí crece el amor y en vos descrece,
pues, pecho, ¿qué ganáis hiriendo a un muerto?

lunes, 21 de junio de 2010

Salvador Díaz Mirón*** Canción medioeval

Se escucha la suavidad de la sinestesia modernista, aquella que susurra en decasílabos diazmironianos: ¡Oh tú la de crin rubia, luenga y rizada,
que caída en torrente barre las losas!



¡Oh tú la de crin rubia, luenga y rizada,
que caída en torrente barre las losas,
y que volando incita las mariposas,
porque así luce aspecto de llamarada!

Linajuda Regina que, por taimada,
finges al viejo duque modelo a esposas,
y de sus canas dices honestas cosas,
más dignas de la espuma de una cascada.

Ven y place al que tiene la voz dorada,
y perennes ortigas y eternas rosas,
y en el talón espuela y al cinto espada.

No ignores que los himnos hacen las diosas
¡Oh tú la de crin rubia, luenga y rizada,
que caída en torrente barre las losas!

sábado, 1 de mayo de 2010

Celedonio Junco de la Vega+++ Canoro

Canoro: lo que menos me preocupa es que seas un soneto o no; cuando el poema es poesía, tan creativa... debo desear "que vibre/ya libre/tu acento[...]


Canoro:
te alejas
de rejas
de oro

y al coro
le dejas
las quejas
y el lloro.

Que vibre
ya libre
tu acento.

Las alas
son galas
del viento.

Celedonio Junco de la Vega+++ Canoro

miércoles, 28 de abril de 2010

Luis de Sandoval Zapata*** Demóstenes de luz

Barroco en esplendor que brilla, que es nada todo el aparato vano... soneto de quien tanto canto al tiempo y a la muerte.

Demóstenes de luz que mudo clama
que es nada todo el aparato vano,
¿qué desengaños no escribió su mano,
a qué peligros no alumbró su llama?

Más escarmientos que esplendor derrama
al tiempo de las tres Parcas humano,
probando que en su vuelo más ufano
borra a los muertos títulos y fama.

El aire que te enciende es quien te amaga
y, ventilado de un impulso, paces
vida y muerte en el aire que respiras.

El soplo que antes te encendió te apaga;
aquella diligencia con que naces
influye en el estrago con que expiras.